Trenes

Por fin las agendas del noroeste fijan su interés en el ferrocarril más allá del periodo electoral. Han (re)descubierto el potencial dormido de los trenes como solución al tráfico de mercancías y de viajeros; como solución de transporte ante la saturación de las autovías nacionales. El ferrocarril vuelve a estar de moda a pesar de los empeños por hacerlo desaparecer de nuestras comarcas. Se demuestra que el tren es limpio, seguro, vertebrador y eficaz ante los retos marcados por directrices europeas, que en realidad están escritas por el sentido común. En Europa se pretenden sustituir vuelos nacionales por viajes en tren que aquí ya son realidad en, al menos, las líneas de alta velocidad. Suenan ecos de corredores de transporte y de reapertura de líneas. Se unen voluntades para impulsar frecuencias, mayor oferta y fiabilidad de servicios. En definitiva, el tren logra salir del reducto minoritario donde lo habían situado tras una clara priorización nacional por el transporte por carretera. Ante este panorama esperanzador, ante este reto que también lo es para nuestra ciudad, es tiempo para dejar de lado cuitas locales que no suman y, por el contrario, forjar con valentía argumentos para la defensa del ferrocarril que son comunes con la defensa del territorio. Dejando de lado si son galgos o podencos los trenes que pueden volver a circular. Subrayando que el tren, ante todo, es elemento de unión y de futuro.